Contraindicaciones en micropigmentación: cuándo derivar
26 de agosto de 2026 · Equipo Teser

Llega una clienta a las 10:00 para su microblading. En la ficha pone que toma anticoagulantes. Tú lo sabes, pero la sesión ya está pagada, hay otra cita a las 11:30 y ella insiste en que "su médico no le ha dicho nada en contra". ¿Sigues adelante o la derivas? Si improvisas la respuesta cada vez que pasa esto, tienes un problema de protocolo, no de mala suerte. Y ese problema, el día menos pensado, te lo vas a encontrar en un requerimiento legal. Herramientas como Teser ayudan a que cada contraindicación quede registrada en el momento, no reconstruida de memoria tres meses después.
Por qué "decidir sobre la marcha" te va a salir caro
El error más común no es tatuar o pigmentar a alguien con una contraindicación real. Es no tener un criterio escrito de antemano, así que cada profesional del estudio decide con su propio criterio, su propio día y su propia presión de agenda. Un martes derivas a una embarazada de 12 semanas porque "mejor prevenir". Un viernes, con la agenda llena y ganas de no perder el trabajo, dejas pasar a otra con psoriasis activa en la zona porque "total, ya se le ha curado antes".
Esa inconsistencia es la que te hunde si algo sale mal. No es lo mismo defender "seguimos un protocolo escrito, aquí está firmado y fechado" que explicar "en ese momento me pareció que no pasaba nada". Un perito o un juez valoran la trazabilidad, no la intuición del profesional.
Y hay una cifra que se olvida: una reclamación por una reacción o infección en una zona con patología previa no diagnosticada puede costarte entre 3.000 y 8.000 euros en gastos legales y compensación, aunque termines ganando el caso. El tiempo de defensa, los informes periciales y el desgaste con tu seguro de responsabilidad civil se pagan igual, ganes o pierdas.
Las tres contraindicaciones que más aparecen y cómo tratarlas
Embarazo y lactancia. No hay unanimidad científica sobre riesgos directos de la micropigmentación en el embarazo, pero la mayoría de protocolos profesionales recomiendan posponer, especialmente en el primer trimestre y en zonas con más vascularización como labios o cejas. La decisión no es tuya como capricho: es una recomendación de derivar a que su ginecólogo autorice por escrito, y solo entonces reconsiderar.
Medicación con efecto sobre la piel o la coagulación. Anticoagulantes (Sintrom, Eliquis, aspirina en dosis altas), isotretinoína para el acné, corticoides tópicos recientes en la zona. Aquí no hay debate: si la clienta toma anticoagulantes, el riesgo de sangrado y mal resultado del pigmento es real y documentado. Pide informe médico o autorización del médico prescriptor antes de tocar la piel.
Patologías dermatológicas activas. Psoriasis, dermatitis, rosácea en brote, herpes activo en la zona a tratar. La regla simple: si hay lesión activa, no se trabaja encima. Se espera a que remita y se valora de nuevo, no se "disimula" alrededor.
En los tres casos el patrón es el mismo: no es el profesional el que autoriza, es un tercero (médico) o el tiempo (esperar a que pase el brote). Tu trabajo es identificar la señal de alarma y activar el protocolo, no convertirte en diagnosticador.
El protocolo que evita que decidas con la agenda en la cabeza
Un protocolo de contraindicaciones no es un documento bonito en un cajón. Es una secuencia de pasos que se sigue igual el lunes que el viernes con la agenda llena.
- Cuestionario de salud previo a la cita, no el mismo día en la camilla. Si se envía por WhatsApp o formulario online 48 horas antes, hay margen para reprogramar sin perder el hueco ni generar tensión en el momento.
- Lista cerrada de banderas rojas que cualquier persona del estudio pueda aplicar sin depender de que "lo decida el jefe". Embarazo, medicación anticoagulante, lesión activa en zona, alergia documentada a pigmentos. Si aparece una, se para, no se sigue "a ver qué tal va".
- Derivación por escrito, no verbal. Un mensaje o documento donde conste que se ha informado a la clienta de la contraindicación y se le recomienda consultar con su médico antes de proceder. Con fecha y con su acuse de recibo.
- Registro en la ficha del cliente, no en la memoria de quien atendió ese día. Si tres meses después esa misma persona vuelve pidiendo hora, cualquier profesional del estudio debe poder ver en dos segundos que hubo una contraindicación pendiente de resolver.
Este último punto es donde más estudios fallan. La información queda en una nota de móvil, en la cabeza de quien atendió la primera consulta, o en ningún sitio. Cuando la clienta reaparece semanas después con otro profesional del equipo, nadie sabe que hubo una alerta previa.
Cómo dejarlo registrado sin montar una burocracia infinita
No hace falta un sistema complejo, hace falta uno que se use de verdad. La clave es que el registro esté vinculado a la ficha del cliente, no a un archivo aparte que nadie mira. En Teser, cada cliente tiene su historial con notas y consentimientos asociados, así que si en la primera consulta se detectó una contraindicación, queda ahí, visible para cualquiera del equipo que abra esa ficha, con fecha y sin depender de que alguien se acuerde de avisar al compañero.
Eso cambia la conversación cuando la clienta insiste en "eso ya está solucionado". En vez de fiarte de su palabra, pides la actualización: informe médico reciente, alta dermatológica, lo que corresponda, y lo adjuntas también a esa misma ficha. Si algún día hace falta reconstruir qué pasó y cuándo, no dependes de memoria ni de capturas de pantalla sueltas: hay una fecha, un documento y una firma.
Esto no sustituye el consentimiento informado del día de la sesión, que sigue siendo obligatorio y debe recoger explícitamente que se ha preguntado por contraindicaciones. Son dos capas distintas: el cuestionario y registro previo, que filtra antes de llegar a la camilla, y el consentimiento firmado el día del procedimiento, que blinda la sesión concreta.
Qué hacer cuando la clienta presiona para seguir adelante
Esta es la situación que más cuesta gestionar en el día a día, porque hay dinero de por medio (una señal ya pagada, un hueco de agenda que cuesta rellenar) y porque la clienta puede sentirse tratada de forma exagerada. Aquí ayuda tener el guion preparado, no improvisado:
"No es que dude de ti, es que nuestro protocolo exige autorización médica en estos casos, para tu seguridad y la del resultado. En cuanto la tengas, te doy hora preferente." Esa frase, dicha con seguridad porque está respaldada por un documento escrito del estudio, corta la negociación sin generar conflicto. Si además puedes enseñarle que es un protocolo del estudio y no una ocurrencia tuya, la conversación se despersonaliza y se acepta mejor.
La señal ya cobrada no se pierde: se reprograma o se devuelve según tu política, pero nunca se convierte en el motivo para saltarse el protocolo. Ese razonamiento ("ya me ha pagado, no le voy a decir que no ahora") es exactamente el que aparece en las actas cuando algo sale mal.
El protocolo también te protege a ti en las derivaciones "blandas"
No todas las contraindicaciones son evidentes. A veces es una sospecha: piel con aspecto raro, una mención de pasada a que "está con tratamiento hormonal", una cicatriz reciente sin explicar. Ahí no hace falta rechazar de plano, pero sí dejar constancia de que se preguntó y qué se respondió. Una nota simple en la ficha ("cliente menciona tratamiento hormonal, se pregunta por posible interacción, responde que no tiene contraindicación según su médico") ya es una prueba de diligencia si algo se complica después.
La diferencia entre un estudio protegido y uno expuesto no es que nunca aparezcan casos dudosos. Es que en el primero queda constancia de cómo se gestionaron, y en el segundo todo depende de lo que alguien recuerde haber dicho.
Cierre
Un protocolo de contraindicaciones no ralentiza tu trabajo: evita que improvises decisiones importantes con la presión de la agenda encima, y te da algo que enseñar si alguna vez toca defenderte. La parte más simple de montarlo es la técnica: tener un sitio único donde quede el cuestionario, la derivación y el consentimiento, todos ligados al mismo cliente. Puedes probar Teser gratis y ver cómo queda organizado ese historial sin añadir papeleo extra al día a día del estudio.


