Descuentos y packs de sesiones en tatuaje: cuándo compensan
23 de agosto de 2026 · Equipo Teser

Un descuento mal calculado no es un gesto comercial, es un agujero en tu caja que tardas meses en notar. En tatuaje, donde el margen ya está ajustado por horas de trabajo, material y tiempo de gestión, regalar porcentaje sin hacer números antes es la forma más rápida de trabajar más por menos.
Los packs de sesiones y los descuentos por volumen se han vuelto habituales, sobre todo en proyectos grandes de varias sesiones: mangas, espaldas, cover-ups largos. La pregunta que casi nadie se hace antes de ofrecerlos es sencilla: ¿este descuento me trae un cliente que no iba a venir, o solo reduce lo que iba a pagar alguien que ya había decidido tatuarse conmigo?
El descuento que capta y el que regala
Hay dos tipos de descuento y conviene no confundirlos.
El primero capta demanda nueva: un cliente que dudaba entre tres estudios y el precio ajustado por cerrar un proyecto completo (no sesión a sesión) inclina la balanza. Aquí el descuento sustituye a la incertidumbre de si va a volver, y a cambio tú te aseguras ingresos recurrentes de una persona que sin el pack quizá se hubiera ido a comparar precios en otro sitio.
El segundo tipo no capta nada, solo regala margen: el cliente que ya tenía decidido tatuarse contigo, que ya conocía tu precio y que hubiera pagado el importe completo sin pestañear. Si le ofreces un 15% de descuento por adelantar el pago de tres sesiones, no has ganado un cliente nuevo, has reducido tu facturación en una operación que ya tenías cerrada.
El error habitual es aplicar el mismo descuento a los dos perfiles porque parece
Foto de portada de Aris Sfakianakis en Unsplash.


